Cierra los ojos… Pranayama

Acuéstate, cierra los ojos…

Así empieza mi sesión de pranayama, con mis temblantes ojos y mente pérdida, allí estaba acostada sobre una esterilla después de haber practicado unas asanas de yoga.

Era mi primer día, donde mi cerebro aprendía nuevas palabras, asanas, conciencia y postura de cadáver.

Estaba totalmente, perdida, pero a la vez ilusionada, con temor, buscando nuevas salidas y cerrando ciclos donde la tristeza me inundaba por momentos.

La voz de mi maestro, su confianza, facilitó que mi interés de búsqueda emocional, fuera más allá. Indague, leí investigue todo lo que podía tener a mi alcance, hasta que me di cuenta que todas las casualidades llegaban al mismo punto. Sanar, curar, ilusión y crear, era lo que en pranayama se  me repetía en esos minutos de viaje.

Mary

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