Cómo ganar en la educación en casa

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La educación en casa una decisión extremadamente difícil, y que nadie debería tomarla a la ligera. La educación en casa no es una opción fácil, aunque pensemos que es la correcta a priori.

Y ahora, por supuesto, ¡todo el mundo lo hace! El coronavirus ha hecho que la educación en casa sea obligatoria.

En particular:

¿Qué implica la educación en casa?, ¿Cómo se estructuran los días?, ¿Cómo es el éxito?
Lo primero que hay que decir es que todo el mundo educa en casa de forma diferente, porque todos los niños son diferentes y los padres tienen diferentes capacidades, intereses y competencias. A pesar de ello, puedo ofrecer algunos consejos generales basados en nuestra experiencia sobre cómo puede ser un día típico de educación en casa.

1. Tu educación en casa será diferente a la mía

En primer lugar, es probable que los colegios envíen trabajos a casa por correo electrónico, por lo que sus hijos deberían tener proyectos y ejercicios para trabajar. Eso te sitúa un paso por delante. Lo primero que tenemos que hacer los educadores en casa es pensar en qué vamos a enseñar a nuestros hijos cada día.

Para facilitarlo en nuestra casa, hemos creado una rutina en torno a las materias básicas (digo «nosotros», pero mi mujer se encarga de la mayoría de estas cosas). Es algo que tal vez quieras seguir. Para nosotros, el punto clave es hacer las cosas en trozos pequeños y regulares, para evitar que nuestros hijos (de 13 y 10 años) se aburran y se desconecten.

2. Crear un horario de educación en casa

Lo hacemos creando una hoja de tareas diarias, dividida en tres fases. La primera fase es obligatoria todos los días, e incluye un trozo de matemáticas, una lección de idiomas, una sesión de ortografía en línea y cualquier otra cosa que pueda parecer crucial en este momento (¡como practicar el lavado de manos!). También leen al menos un capítulo de un libro y pueden hacer un ejercicio de un cuaderno de inglés.

La experiencia nos ha enseñado que no se puede meter todo en cada día, así que no lo intentamos. Nuestros hijos están más concentrados a primera hora del día, así que es cuando se produce el aprendizaje básico.

Estate ahí para ayudarles cuando lo necesiten y responder a sus preguntas, y con el paso del tiempo puede que incluso quieras crear tú mismo las lecciones, para complementar las tareas que te manden desde el colegio. Hay muchos recursos que te ayudarán a hacerlo.

3. Dales opciones

Después de las asignaturas troncales, nuestros niños tienen un descanso antes de pasar a la fase 2 de sus tareas diarias. Se trata de asignaturas que eligen ellos mismos. Para nuestro hijo, eso significa a menudo la codificación o la informática. Para nuestra hija suele ser arte o escribir cuentos.

Más tarde, la fase 3, que no ocurre todos los días, es más bien un aprendizaje pasivo. Puede que un día vean charlas educativas basadas en la ciencia, y al día siguiente Horrible Histories o programas sobre la naturaleza.

¿Por qué lo hacemos así? Creemos que el cambio gradual de las asignaturas que tienen que hacer a las que quieren hacer les ayuda a aprender. A medida que avanza el día, el cansancio se hace presente y el interés disminuye. Por eso, pasar a temas más divertidos más adelante -o a temas en los que tienen verdadero interés- parece la forma más eficaz de estructurar el día.

4. No olvides el ejercicio y la socialización

Cuando empezamos a educar a nuestros hijos en casa, nos costó mucho trabajo incluir suficiente ejercicio en los días de nuestros hijos, y eso fue cuando no había límites sobre lo que se podía hacer y dónde. Ahora, sus clases habituales se cancelan e incluso el parque infantil local parece una opción arriesgada. Para compensar, reservamos tiempo para un paseo diario (a una cierta distancia de tu ubicación actual y de las multitudes) acompañada de una sesión de ejercicio.

Asimismo, les dedicamos un tiempo para hablar por Skype o Facetime con sus amigos. No pueden correr juntos por el parque, pero pueden interactuar en línea.

5. Tener un horario – no una camisa de fuerza

Esta es una visión general de un día típico, pero debo subrayar que no todos los días son iguales. Para los que se ven obligados a educar en casa por el coronavirus, la única ventaja de todo esto es el tiempo extra que pueden pasar con sus hijos. Y, por una vez, no es cuando están cansados y desanimados después de un duro día en el colegio.

Así que tal vez quieras romper el horario una mañana y jugar al Monopoly (¡piensa en las matemáticas!), o leer un libro juntos, o tomar una clase de yoga online. ¿Por qué no cocinar u hornear? El horario debe ser una guía, no una camisa de fuerza. Cuantas más novedades aporte a la semana, más aceptarán sus hijos los periodos más intensos de aprendizaje básico.

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