Guía para padres sobre el entrenamiento para el ir al baño

El entrenamiento para ir al baño de un padre para un hijo no es tarea fácil. La perspectiva de no tener que cambiar otro pañal es suficiente para que un padre quiera chocar los cinco con cualquiera que tenga uno (¡reglas de distanciamiento social aparte!). Pero la perspectiva de cambiar la ropa empapada o sucia y de limpiar un accidente tras otro es suficiente para llenarlos de temor.

Bromas aparte, el aprendizaje para ir al baño es un gran hito en el desarrollo de un niño pequeño y puede ser un momento emocional subestimado para los padres, al darse cuenta de que su bebé está creciendo.

Y aunque hay muchos consejos sobre los pasos que hay que dar antes del aprendizaje para ir al baño, hay algunas cosas que hay que hacer durante el proceso de aprendizaje para ir al baño que pueden ayudaros a ti y a tu pequeño en el camino.

¿Por qué es tan importante el entrenamiento para ir al baño?

Ayudarles a superar este importante hito le da a usted, como padre, la oportunidad de ver a su pequeño y dependiente paquete de alegría dar sus primeros pasos en el mundo de la independencia. También significa que sus mentes están madurando de manera que pueden empezar a reconocer las señales que les da su cuerpo».

La Dra. Amanda Gummer, psicóloga infantil y fundadora de The Good Play Guide, afirma que el aprendizaje para ir al baño tiene que ver más con la confianza y la independencia que con el dominio de las necesidades.

La Dra. Gummer afirma: «La idea de enseñar a los niños a ir al baño puede hacer que incluso los padres más experimentados sientan miedo. Sin embargo, no hay que temer al orinal y los beneficios pueden ir mucho más allá del acto físico de pasar del pañal al orinal.

«Para tu hijo, dominar el orinal le permite desarrollar una sensación de confianza que se asocia fácilmente con este hito concreto. Es esa confianza la que les ayuda a afrontar nuevos retos y a dominar futuros hitos, y les permite empezar a desarrollar las bases para comprender la importancia del autocuidado y la higiene.»

Como ir al baño es algo completamente natural para nosotros, los padres, y lo ha sido durante la mayor parte de nuestras vidas, puede ser difícil ver más allá del proceso como un simple «aprender a ir al baño». Sin embargo, para una mente joven es mucho más que «ir al baño».

El aprendizaje para ir al baño implica el desarrollo de una serie de habilidades pequeñas, pero de crucial importancia, que no sólo les permiten alcanzar el objetivo final de ir al baño con éxito, sino que les preparan para la vida posterior.

Todo a la vez

De repente, les pedimos a nuestros hijos que desarrollen la comprensión y el reconocimiento de cuándo necesitan hacer pipí o caca. Les pedimos que desarrollen la capacidad de resistir las ganas y aguantarlas. Que sean conscientes de dónde está su orinal en todo momento.

Y se desvistan rápidamente, lo cual es una habilidad muy nueva que se aprende en la fase previa al entrenamiento para ir al baño. Y les pedimos que desarrollen todas esas nuevas habilidades a la vez, en el orden correcto.

Les enseña a entender lo que su cuerpo les dice, lo cual es una habilidad valiosa a medida que crecen. De hecho, me atrevería a sugerir que es una habilidad en la que muchos adultos necesitan trabajar hoy en día. Pero también les ayuda a desarrollar el control sobre su cuerpo.

También es uno de los primeros grandes desarrollos de su capacidad para secuenciar un mayor número de movimientos y acciones, una habilidad extremadamente útil que damos por sentada como adultos.

Consejos clave para el entrenamiento para ir al baño

1. Sigue animándoles

No es ningún secreto que a los niños les encantan los ánimos y los elogios. Y el entrenamiento para ir al baño no es diferente. Es importante que reciban el refuerzo positivo de que lo que están haciendo no sólo es correcto, sino que es algo de lo que deben estar orgullosos.

El estímulo debe ser tanto físico como verbal: un saludo alto, un abrazo, un choque de puños… ¡lo que haga tu familia!

Puede ser fácil caer en la trampa de pensar que el estímulo y los elogios sólo son necesarios en las primeras etapas del aprendizaje para ir al baño. Sin embargo, es muy importante mantenerlos durante todo el proceso. Sin embargo, es muy importante mantenerlo durante todo el proceso, aunque puedes reducirlo un poco a medida que el niño se vaya acostumbrando.

2. Gráfico

Las representaciones visuales son un gran complemento o suplemento a los elogios y estímulos físicos y verbales. Aunque la mayoría de los niños responden bien a la interacción social como forma de elogio, otros se forman mejor cuando tienen algo que mirar.

Las tablas de recompensas son una forma estupenda de aumentar el sentimiento de orgullo y satisfacción de tu hijo. Asegúrate de añadir la siguiente pegatina en cuanto haya terminado de ir al baño y todo esté limpio. Esto les ayudará a relacionar la pegatina/elogio con el hecho de haber hecho pipí o caca en el orinal.

3, Mantener los pañales para la noche

Muchos padres admiten que es muy tentador dejar el entrenamiento para ir al baño en casa o en el interior, y ponerle el pañal si va a dar un paseo o tiene que salir en el coche. Pero cambiar de pañales a lo largo del día puede ser increíblemente confuso para una mente joven.

Sí, es probable que se produzcan accidentes y que haya que preguntarles 84.329 veces si necesitan hacer pipí durante el viaje, pero les ahorra un mundo de confusión.

4. No castigues los accidentes

En este sentido, es muy importante no castigar a tu hijo si tiene un accidente. La presión añadida de estar preocupado por si hace algo mal o te molesta no va a hacer que aprenda más rápido. De hecho, sólo les llevará más tiempo.

Es muy poco probable que haya decidido hacerse pis o caca encima a propósito. Aunque parezca que lo han conseguido, los accidentes pueden seguir ocurriendo semanas y meses después. Recuerda que aún están desarrollando estas nuevas habilidades.

Es posible que se hayan divertido demasiado y no se hayan dado cuenta de que tenían que ir al baño, que se hayan dado cuenta demasiado tarde y no hayan tenido tiempo de llegar al orinal o que hayan estado seguros de lo que tenían que hacer pero se hayan confundido en la secuencia.

Incluso meses después, cuando el uso del orinal parece haberse convertido en algo natural para ellos, pueden producirse accidentes por diversas razones.

El cansancio suele ser un factor importante, pero algunos niños pequeños retroceden en el uso del orinal cuando experimentan un cambio importante; es especialmente frecuente cuando se produce un cambio en la dinámica familiar, como una separación o la llegada de un nuevo hermano a casa.

También puede ser un factor desencadenante para algunos niños el inicio de la guardería, el cambio de guardería o el cambio de clase.

5. No te precipites

Aunque suele haber pautas para los hitos, los niños se desarrollan a ritmos diferentes. Pero es importante reconocer cuándo tu hijo está preparado para ir al baño, en lugar de cuándo crees que debería hacerlo.

En su libro ‘How to Raise An Amazing Child: The Montessori way to bring up caring confident children’, Tim Seldin dice:

«Aprender a usar el baño es un proceso natural que empieza cuando el deseo de tu hijo de ser mayor y su desarrollo neurológico han alcanzado el punto en que puede controlar su vejiga y sus intestinos. No entrenamos a los niños para que usen el retrete, les apoyamos cuando están preparados».

Empezar cuando el pequeño no está preparado no sólo corre el riesgo de crear connotaciones negativas con el concepto de ir al baño y la ropa interior, sino que también puede tener graves consecuencias fisiológicas.

Steve Hodges, urólogo pediátrico, advierte que el aprendizaje del orinal demasiado temprano (antes de los dos años) tiene más probabilidades de provocar accidentes diurnos, estreñimiento e infecciones del tracto urinario.

Reducir el riesgo de daños

Sostiene que a una edad temprana, los niños no pueden distinguir la capacidad de hacer pipí o caca en el orinal con la necesidad biológica de hacerlo. Explica:

«Cuando los niños retienen la caca, ésta se acumula en el recto. El recto agrandado presiona la vejiga, reduciendo su capacidad y haciendo que los nervios que alimentan la vejiga se vuelvan locos.
Las investigaciones han demostrado que el crecimiento de la vejiga continúa en los niños hasta el momento de aprender a ir al baño. Hacer pis y caca sin inhibiciones en los pañales parece ser más beneficioso para el desarrollo de la vejiga.

En mi consulta, suelen ser los niños que se entrenan antes y con más facilidad los que acaban teniendo los problemas más graves para ir al baño.»

Y añade: «No hay nada mágico en la edad de dos años. Si los padres optan por el entrenamiento temprano o tardío y son meticulosos a la hora de asegurarse de que los niños van al baño en un horario regular y los vigilan para detectar signos de estreñimiento, sospecho que la incidencia de la disfunción miccional disminuiría.»

6. Antes de acostarse y al levantarse

Animar a tu hijo a usar el orinal antes de acostarse y al despertarse por la mañana, aunque no lo haga, puede ser muy útil. Puede ayudarles a entender la rutina y la idea de ir al baño a horas regulares a lo largo del día.

Más adelante, a algunos padres les gusta llevar a sus hijos a usar el orinal durante los despertares nocturnos, ya que puede ayudar a prevenir o reducir los accidentes cuando llega el momento de retirar los pañales nocturnos.

La mayoría de los padres colocan el orinal en una zona de la casa de fácil acceso, normalmente el salón, porque es donde su hijo pasa la mayor parte del tiempo y no plantea el problema de las escaleras o las puertas.

Sin embargo, la rapidez con la que el niño aprende a usar el orinal puede dejar a los padres con una falsa sensación de seguridad, pensando que pueden trasladar el orinal al cuarto de baño para avanzar en la comprensión de dónde hacemos pis y caca.

Como ya hemos dicho, esas habilidades siguen desarrollándose semanas después del aprendizaje del orinal y algo tan sencillo como mover el orinal demasiado pronto podría ser un cambio demasiado grande para que lo afronten y lo entiendan.

7. Predicar con el ejemplo

A la mayoría de nosotros nos incomoda mucho que alguien nos vea ir al baño. Si eres una de esas personas, tenemos malas noticias. Los niños aprenden muy bien viendo lo que hacen los demás.

Deja la puerta abierta o invítales a entrar en el cuarto de baño para mostrarles cómo se hace y lo fácil que es, sobre todo si les cuesta hacerse a la idea.

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