Sonreír con la mirada

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Ahora no tenemos donde escondernos aunque nos escondamos sin querer.

Ahora, unos labios pintados ya no nos pueden distraer, ni una sonrisa de medio lado, nos puede confundir.

No hay escapatoria y al salir a la calle, al mirarnos, leemos miradas, incluso a veces somos transparentes a través de ellas.

Los sentimientos salen sin miedo o sin intención de salir pero salen…
Salen la pena, la tristeza, el odio, la ira, el miedo y también la alegría, la felicidad, la dicha…el amor.

Los ojos hablan, los ojos nos cuentan mil secretos que hoy no podemos ocultar. Y si tantas veces hemos llorado con ellos, es hora de aprender a hacerlos sonreír.

Pilar A.R.

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