Una meditación de 10 minutos para una relajación profunda

Una práctica de atención plena que está en el corazón de una de nuestras necesidades más básicas: el descanso. No hay curación sin descanso. Entonces, en este momento de incertidumbre, use esta práctica guiada para crear espacio siempre que sienta que surge una necesidad.

«Una vez que tienes acceso a la plenitud de tu valor y tu humanidad, entonces puedes hacer casi todo lo que quieras».

1. Siéntese en una posición erguida pero relajada, baje la mirada o cierre los ojos. Respire profundamente y exhale de manera audible. Inhalar y exhalar, sentarse tranquilamente, flotar libremente, invitar a su cuerpo a relajarse.

2. Cuando simplemente nos sentamos y respiramos, activamos la respuesta calmante del cuerpo. Permite que el cerebro muestre las ondas tranquilas, suaves y armoniosas llamadas ondas cerebrales alfa, como las olas del océano, que llegan a la orilla y vuelven a salir. Entrando y saliendo. Inhalar y exhalar. Relajarse.

3. Deje caer los hombros, relaje la mandíbula y despliegue la frente. Deja que tu mente flote libremente hasta que se calme. Deje que los pensamientos vayan y vengan como les plazca.

4. Devuelva su atención suavemente a su respiración. No se esfuerce tratando de bloquear los pensamientos. Simplemente permanezca pasivo y recuerde a su cuerpo que estamos sentados ahora, estamos respirando ahora, nos estamos relajando ahora. Siéntese en silencio, quédese con la respiración. Como las olas del océano, inhalando, exhalando. Deja que los pensamientos se desvanezcan en un segundo plano. Relajarse. Estar quieto, estar tranquilo, estar a gusto. Este es el regalo de la relajación.

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