Viviendo despacio la vida si se aprecia

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La vida con prisas no es buena, al revés, es un peligro.

Si tienes que hacer la comida deprisa, no sabe igual que si la haces despacio. Si tienes que presentar un trabajo y lo haces deprisa, se nota que es precipitado. Si lees deprisa, cuando has terminado de leer no sabes qué has leído…si te tomas un café deprisa es casi un pecado…si vas deprisa por la calle, tus reflejos van despacio y puede convertirse en un desastre.

Y ¿Qué sentido tiene comer chocolate si no lo haces despacio? Ninguno…

Ya lo dijo Alejandro Sanz en una de sus canciones…«Viviendo tan deprisa la vida no se aprecia…»

Empezar a controlarlo parece que no sea una tarea fácil pero se puede conseguir, y quizás sea más sencillo de lo que podemos pensar, yo tengo una táctica y solo consiste en respirar; cuando siento que voy acelerada y no estoy disfrutando de lo que estoy haciendo, freno en seco, miro a mi alrededor y respiro profundamente, es así cómo la respiración me trae al momento presente y siento lo que estoy haciendo.

No hay nada como tomarte el café por la mañana despacio, sin prisa, sentado mirando el paisaje o a la nada, da igual,  simplemente, sintiendo ese café.

La vida me ha enseñado que no hace falta correr para conseguir algo, bueno, solo en las carreras para llegar a meta si compites y aún así ya se dice que lo importante es participar… pero la vida no es una carrera y no importa si vas despacio, incluso si te paras para respirar.

Nos perdemos, sabores, olores, colores, sensaciones…nos perdemos la vida por ir demasiado deprisa, reivindico el ir despacio, mirándolo todo detalladamente, como en los museos, sin prisas, porque el inmenso museo de la vida está lleno de arte del que disfrutar  y apreciar despacio.

 

Pilar A.R.